Blogia

Bibliojanda

Harry Potter y la cámara secreta

Harry Potter y la cámara secreta

Cuando Harry volvió a Hogwards ocurrieron cosas extrañas, las personas se convertieron en piedra. Entonces Harry, Ron y Hermión intentan resolver ese problema.Cuando de repente, desaparece Gini la hermana de Ron, Harry fue a buscarla por todos lados pero no la encontró. Al día siguiente, Hermión también se convierte en piedra, lo cual significaba que Harry tuvo que buscar a Gini solo con Ron.

En el cuarto de baño de la niñas se encontró la entrada del secuestrador, resultó que era una sepiente dirigida por Voldemord, el enemigo de Harry. Al final, consiguió matar a la serpiente  de Voldemord. Gini al instante se recuperó y también consiguieron deshacer el hechizo de la piedra y todas las personas que estaban hechas piedras volvieron a ser normales y sanos.

Opinión personal: me gustó mucho porque era muy interesante.

FIN

Lucia 2ºE

Los sonidos de mi pueblo

  Como Mario Jiménez, el joven protagonista de la novela El cartero de Neruda ( Antonio Skármeta), los alumnos del PCPI2 escriben poemas a Neruda evocando los sonidos de su pueblo...

 

     Número uno,

     el graznido negro del cuervo.

     Número dos,

     los maullidos blancos de mi gato.

     Número tres,

     el canto pardo de los gorriones.

     Número cuatro,

     la música de la comida de mi madre.

     Número cinco,

     el azote gris del viento.

 

          José Enrique Marchante Reyes

En lo alto de la montaña

En lo alto de la montaña

José Ramón Doncel-Moriano Secades, PCPI2

El hombre que hablaba de Octavia de Cádiz

El hombre que hablaba de Octavia de Cádiz

El Escritor: Cuándo comenzó todo esto que acabará o no terminará nunca... Hay varias fechas, y todas casuales, ninguna es circunstancial.

Encontré una moneda de cincuenta escudos de 1988, de la República Portuguesa; una moneda grande, más grande que aquella moneda nuestra de diez duros, menos pesada y más bonita. Mi moneda tenía un barco, un faro y cuatro peces. Y pensé que tenía lo necesario para escribir las primeras páginas de un pequeño cuaderno de navegación, como los de Martín Romaña, esta vez no desde un sillón Voltaire, sino desde esta mesa sobre la que escribo ahora, zarpando con dedicatoria al amigo Sergio y al amigo José Luis Fillat, que consideran tan importante un simple bolígrafo, un simple mechero para calentar la punta del bolígrafo si se seca la tinta, una simple ruedecilla para que tenga lugar el milagro más cotidiano y prenda la llama más precisa en cada ocasión.

Tenía todo lo necesario para escribir... y viajar, no necesariamente a Portugal; y comenzar un sueño distinto al sueño europeo de los intelectuales latinoamericanos. Tenía un espacio abierto, la metáfora del mar tan vieja, la luz de un faro y la lucidez… y cuatro personajes, uno de ellos más mío que ningún otro y algunos prestados por la casualidad y también por las circunstancias. En la moneda, todos los peces miraban hacia el mismo lado, menos uno, y ese sería yo, el único que miraba hacia Portugal. En esta ocasión amaría profundamente a mis cuatro personajes, cada uno tendría la mejor de las historias, y se amarían los cuatro. Ese amor corre a cargo de mis manos de escritor.

Yo leí El hombre que hablaba de Octavia de Cádiz en 1997. Sabía algo acerca del autor pero no conocía su obra. Y no eran muy buenas las referencias que tenía: precisamente porque mis buenos puntos de referencia insistían en mostrarme a Bryce Echenique como un escritor poco comprometido con Latinoamérica... ah! perversa advertencia a un joven lector acerca de un intelectual peruano, en estos días en los que a mí me ha tocado leer. El lector, joven, pero ya lector, tarda poco en observar que a los argentinos se les ha disculpado un apellido ilustre pero, a la Hispanoamérica del norte… no se le ha perdonado tanto. Y tarda... muy poco el lector... en darse cuenta de algo muy importante... si quiere seguir / siendo... / si quiere ser lector: o eres murmurador o eres lector.

Leí El hombre que hablaba de Octavia de Cádiz en 1997. Lo encontré en una biblioteca y, en la primera página, tenía un sello con la fecha de adquisición impresa: 1988, como la de mi moneda. En una situación como esa, el lector tiende a robar ese libro.

Cuando te conocí, lector, había pasado algún tiempo desde aquella lectura (en tardes de domingo te conocí), pero el recuerdo de El hombre que hablaba de Octavia de Cádiz volvió a golpearme la cabeza, a la vez que lo hacía esa misma historia / que tienen los escritores / que sólo tienen una única historia: la de la hemorragia de la tinta, la de la sangre en la pluma. Todo me golpeaba con una intensidad parecida y... volví a leer la novela, de la misma manera que escucharía una y otra vez cada una de esas sentencias tuyas que tanto me gustan, lector, crítico lascivo. Tú y yo tenemos un mismo problema... incontinencia.

La leí por segunda vez con un mal presagio de inmensidad: pensando en que Octavia de Cádiz me venía demasiado grande, a mí, escritor; y a ti, lector, Martín Romaña te hacía sentir bastante pequeño. En ocasiones, en cambio, éramos Octavia Romaña y Martín de Cádiz, todo comunión, pero nunca, nunca, Octavia de Cádiz llegó a ser Octavia de Cádiz de Romaña, y eso se sabe desde el principio. Y es que nunca el escritor tendrá espacio suficiente, ni el lector dispondrá del tiempo preciso / para abarcar el espacio / que necesita el escritor. Ni la ficción literaria, ni mucho menos la realidad, se pueden afrontar desde ese desequilibrio, lector.

¡Ay! ¡Cómo es que yo no llego nunca a Portugal, si me dirijo hacia allí con insistencia! Ya ni quedan monedas de cincuenta escudos, ni de cincuenta pesetas, ya no hay aduanas, y nunca ha habido mares de por medio. ¡Ay, lector, cómo es posible que nosotros nos sintamos tan lejos, sin quererlo nosotros, por supuesto, y queriéndonos tanto! Pero imprima, no deprima.

Deseo profundamente que me entiendas y que no dejes de amarme tanto como yo a ti, que escribo pensando en agradarte. Escucha mi voz en tu mente cuando me recuerdes, cuando leas: me desvivo porque entiendas no lo que digo, sino lo que quiero decirte exactamente. El lector es para el escritor lo que Octavia es para Martín: nunca Octavia de Cádiz de Romaña, pero siempre Octavia de casualidad, Octavia delicada, Octavia de eternidad, Octavia inquieta, Octavia universal de abolengo medieval, Octavia faro de luz de dónde el sol la toma.

Este libro tiene un gran valor para mí. Te lo ofrezco porque confluyen varios motivos: porque nos adoramos los cuatro (queriéndolo yo, esta vez); porque valoro todo lo bueno que hay en ti, lector; porque quiero agradecerte que siempre hayas hecho lo mismo con tus escritores protegidos. Aceptarlo es lo más hermoso que puedes hacer por mí; eso y olvidar por completo que una crítica tuya puede hacerme daño, o hacerme bien... sin quererlo tú, por supuesto, y queriéndome tanto.

El Lector: Pero Imprima, no Deprima será el lema de esta novela, porque esa es la frase que me hubiese gustado inventar a mí, yo lector, en mi afán de mantenerte en vida. Escritor, te necesito para vivir / para seguir siendo / seré lector / siempre que escribas. Incluso cuando escribas lo que yo hubiese querido escribir antes y ya no podré escribir nunca; cuando encuentre en tus páginas lo que buscaba entre el tiempo perdido.

Cómo puedes dudar de mi comprensión, de mi amor sin límites... de mí, que te siento y hasta te oigo. Cómo hago para decirte que soy oyente de lo que leo, que tus letras siguen sangrando fuera de la pluma y se vuelven consistentes, sonoras y punzantes, y me muerden las entrañas hasta encontrar un orificio por donde la hemorragia pueda seguir y fluir sin morir nunca. El lector es para el escritor la oportunidad de existir dos veces, sin transiciones ni estertores ni agonías. Escritor, esta incontinencia sólo es un problema para mí, para ti es un seguro de vida.

Compré El hombre que hablaba de Octavia de Cádiz en el año 2002, en una feria, en noviembre. Pero leí un ejemplar prestado, ya leído. En la primera página tenía un sello con una fecha impresa: 1988. Era un libro más grande que aquel mío, más grande y más bonito. En lugar de aquella portada mía, ilustrada con un cuadro de Rousseau, en esta portada había una ventana que a ambos lados se asomaba al exterior: a un lado tenía flores (las ventanas tienen flores sólo al exterior) y al otro lado París, reducido a un amasijo de hierros con forma de a mayúscula contundente, ascendente, eiffelizante… y desde una ventana, París sólo aparece al exterior, en el interior de una casa no cabe París. Entonces pensé que tenía lo necesario para leer.

Aquella portada, además, contenía una muestra de honestidad de otro tiempo. En una esquina discreta aparecía la palabra novela haciendo una discreta advertencia: lector, lo que tienes entre tus manos es una novela. Y pensé que lo que tenía era más que necesario.

Lo tuve todo: Octavia inaccesible, Octavia universal al alcance de la mano temblorosa, Octavia de eternidad al pie de un sillón Voltaire, tendida sobre un diván. Y nunca Octavia de Cádiz de Romaña, sino Octavia de Cádiz de Cádiz. Conocí a los héroes de las más bellas y antiguas historias de amor, sólo que reales, Octavia. Tuve ocasión de mezclar la realidad con la ficción realmente y en ese punto todavía me encuentro ahora, sangrando todavía / la tinta de otras venas / la sangre de otra pluma...

Martín Romaña: Imprima, no deprima es lo mejor que viene al caso en estos casos tan dolorosos de puntos suspensivos... y aquí estoy, señores y señoras, lectores y escritores, estoy aquí, Octavia, escribiendo sobre la ficción que fue realidad, cuando hasta el bolígrafo se negaba y se negaba.

Octavia de Cádiz: Escribe siempre con el mismo bolígrafo, Martín, para hacer justicia a la realidad y a la ficción, pues ambas te hicieron feliz.

 

 

 

Más cuentos con alma

Más cuentos con alma

Más cuentos con alma de Rosario Gómez

Este libro es muy bonito porque tiene historias reales en las que hace reflexionar sobre el amor, la amistad,  la compasión y todo lo que es importante en la vida...

Yo recomiendo este libro a todos los que quieren reflexionar.

La verdad es que este libro es muy, muy bonito.

 

Mele 2ºE

¡Malditas matemáticas! Alicia en el pais de los números

¡Malditas matemáticas! Alicia en el pais de los números

¡Malditas matemáticas! Alicia en el pais de los números de Carlos Frabertti

El libro me ha parecido muy bonito y muy entretenido.

Alicia es una niña que detesta las matemáticas y piensa que no sirven para nada, hasta que un día, mientras estaba estudiando en el parque, un extraño personaje se le presenta. Este resulta ser Lewis Carroll, autor de Alicia en el País de las Maravillas quien la invita a dar una vuelta por el País de los Números. Él será su acompañante en este fantástico viaje, en el que se enfrentará al monstruo del laberinto. Alicia tras correr las más increíbles peripecias comprenderá que las matemáticas no sólo son necesarias para nuestra vida, sino también divertidas.

El tema es:  las matemáticas no sólo son útiles, sino también divertidas.

Ana Reyes 2ºE

Los propietarios creen haber ganado una batalla

Los propietarios creen haber ganado una batalla

Centenares de obreros habían huido al campo. Uno de los camiones que regresaron con detenidos a Medina fue tiroteado en el camino. la seguridad no era absoluta en el campo; pero la impresión que dominaba en el pueblo no era-entre los propietarios y las fuerzas- de intranquilidad. Se veía que los fugitivos huían a la desesperada y que solo en un momento de desesperación harían frente. Una batalla ganada en la guerra sorda del campo andaluz, donde todos los pueblos son Casas Viejas y en todas partes el hambre y el odio tienen plantados sus cuarteles. El triunfo era total, en apariencia. Algunos propietarios movían la cabeza, lamentándose con una íntima impresión de seguridad y de dominio:

-¡La incultura!

La conciencia de su dominio les permitía hasta una compasión que por sugestión del momento era sincera:

-¡El analfabetismo!

También había dicho el presidente del Consejo:

-Eso se arregla con escuelas.

El presidente del Consejo es optimista. Desde el pináculo donde él concentra toda la responsabilidad de estos crímenes, ve las cosas con una simplicidad que sería risible si no tuviera como fin desviar la cuestión y acallar quizá su propia conciencia.Si les dan escuelas y no les dan de comer, eso no se arregla, sino que se les complica a los gobernantes mucho más. La incultura no es en estos casos sino una ventaja más en favor del orden económico; una ventaja para el sistema feudal, que ha provocado estos sucesos y provocará otros parecidos cualquier día en cualquier otra parte. El día que esos obreros que hoy tienen hambre en Andalucía-cerca de dos millones-puedan alcanzar la cultura a que el presidente del Consejo y los propietarios de casas Viejas se refieren, no llegará con el sistema económico actual. La "cultura" a que se refieren-el conformismo, la posición "culta" ante los problemas-no la dan las escuelas, sino el bienestar económico, el hogar caliente y la despensa provista. Eso no se lo puede dar este régimen. Sin contar con la justicia social y con la satisfacción moral que esa justicia lleva consigo. Si esa "cultura", por otra parte, la dieran los libros, serían tan analfabetos los propietarios como los jornaleros. A no ser que la suscripción a un periódico monárquico y feudal sea una patente de sabiduría.

                Ramón J. Sender, Casas Viejas

    

Evaristo Baschenis. Instrumentos en silencio.

Evaristo Baschenis. Instrumentos en silencio.

 

Pasa en general con todos los instrumentos, pero de manera muy especial con los musicales: contemplarlos en reposo –en una estantería, dentro de su estuche o sobre una mesa- produce cierta inquietud. También su representación plástica, a menudo difícil, provoca esa sensación que se mueve entre la atracción y el respeto. Como si fuesen armas.

Por su falta de misterio odio los “instrumentos del aula” y los comparo con los libros de texto: cosas que son y no son; “son”, claro, pero sólo en aquellos aspectos en que menos habrían de ser. Y no son en las cosas que... lo que me gusta de libros e instrumentos parece estar ausente en ellos. Sólo viven en el aire de las aulas, haciéndolo aún más rancio. Pasa también con algunas reproducciones malas de instrumentos antiguos. Un amigo mío dice: “al coger un instrumento de verdad uno siente como si tomara un cachorro en brazos: bulle tibio”. Eso es: que ni los instrumentos escolares, ni los libros de texto dan para fiestas, ni para complicidades. Mi amigo cuenta este chiste:

-  Mira, tío, me he traído el xilófono tenor, lo vamos a pasar muy bien...

-  Venga, mete dentro el hamster.

Un libro de texto es un folleto gordo que se vuelve odioso, triste o invisible, tarde o temprano. Lo que digo admite obviamente matices, porque los libros de texto son variados; los que tiran –casi se podría decir “los que tiraban”- a manual tienen una razón de ser y un atractivo mayores. Tampoco estoy totalmente segura de que sea mejor impartir las materias de la secundaria sin libros de texto. Eso de pasar de los libros de texto tiene sus ventajas y sus inconvenientes... puede ser que las primeras aumenten desde que los libros se han convertido en repertorios –más o menos inspirados, más o menos improvisados- de actividades. Tampoco unos apuntes fotocopiados pueden competir con las ilustraciones a todo color. Pero ni por esas.

Además, los libros de texto suponen el grueso de la industria editorial española, o al menos un valor seguro. Y el debate en torno a ellos suele consistir en comparar o decantarse por las empresas que pertenecen a PRISA y las que tienen conexión con la iglesia católica. Prisa o misa. 

 

Propiedad Intelectual

Asi commo ha muy grant plazer el que faze alguna buena obra, sennalada mente siu toma grant trabajo en la fazer, quando sabe que aquella su obra es muy loada et se pagan della mucho las gentes, bien asi ha muy grant pesar et grant enojo quando alguno, a sabiendas o aun por yerro faze o dize alguna cosa porque aquella obra non sea tan preciada o alabada commo devia ser. Et por probar aquesto porne aqui una cosa que acaescio a un caballero en Perpinan en tienpo del primero rey don Jaymes de Mallorcas.

Asi acaecio que aquel caballero era muy grant trobador et fazie muy buenas cantigas a marabilla et fizo una muy buena ademas et avia muy buen son; et atanto se pagavan las gentes de aquella cantiga que desde grant tienpo non querian cantar otra cantiga si non aquella, et el cavallero que la fiziera avia ende muy grant plazer. Et yendo por la calle un dia oyo que un çapatero estaua diziendo aquella cantiga et dezia tan mal errada mente tan bien las palabras como el son que todo omne que la oyesse si ante non la oyie ternia que era muy mala cantiga et muy mal fecha. Quando el cavallero que la fiziera oyo commo aquel çapatero confondia aquella tan buena obra commo el fiziera ovo ende muy grant pesar et grant enojo et descendio de la bestia et asentose cerca del. Et el çapatero que non se guardava de aquello, non dexo su cantar, et quanto mas dezia, mas confondia la cantiga que el cavallero fiziera. Et desque el cavallero vio su buena obra tan mal confondida por la torpedat de aquel çapatero, tomo muy passo unas tiseras et tajo quantos çapatos el çapatero tenia fechos; et esto fecho, cavalgo et fuesse. Et el çapatero paro mientes en sus çapatos et desque los vido asi tajados et entendio que avia perdido todo su trabajo, ovo grant pesar et fue dando voces en pos de aquel cavallero que aquello le fiziera. Et el cavallero dixole :

‑ Amigo, el rey nuestro sennor es aqui et vos sabedes que es muy buen rey et muy justiciero et vayamos antel et librelo commo fallare por derecho.

Anbos se acordaron a esto et desque legaron antel rey dixo el çapatero como le tajara todos sus çapatos et le fiziera grant damno. El rey fue desto sannudo et pregunto al cavallero si era aquello verdat et el cavallero dixole que si, mas que quisiesse saber por que lo fiziera. Et mando el rey que lo dixiesse; et el cavallero dixo que bien sabia el rey que el fiziera tal cantiga que era muy buena et abia buen son, et que aquel çapatero gela avia confondida et que gela mandasse dezir. Et el rey mandogela dezir et vio que era asi. Estonçe dixo el cavallero que pues el çapatero confondiera tan buena obra como el fiziera et en que avia tomado grant danpno et afan que asi confondiera el la obra del çapatero. Et el rey et quantos lo oyeron tomaron desto grant plazer et rieron ende mucho; et el rey mando al çapatero que nunca dixiesse aquella cantiga nin confondiesse la buena obra del cavallero et pecho el rey el damno al çapatero et mando al cavallero que non fiziesse mas enojo al çapatero.

Infante Don Juan Manuel. El conde Lucanor. Prólogo.

VIVA EL BREAK Y LA PAELLA

VIVA EL BREAK Y LA PAELLA

¿A quién no le gusta el Funk y la paella?¡Es lo mejor! Quienquiera que lea esto esta maldito a una vida llena de bailes y paella, aunque haya visto ''El autobus que no podía ir más despacio'' o ''Lorrrena, quierrrro Paelllaa!!'' ¡VIVA EL fUNK!

A vueltas con la ortografía

Limpia, fija...y jubila letras y acentos

Javier Rodríguez Marcos, El País, 06/11/2010

Que la ortografía es un ente mutante lo ilustra bien el hecho de que, en 1741, la primera edición lanzada por la Real Academia Española apenas 30 años después de su fundación se titulaba Orthographía. Por otro lado, que la disciplina que rige la correcta escritura es un asunto sensible para mucha gente lo demuestra la polémica que se desató cuando en 1815 se eliminó la "h" de la palabra "Christo". Por eso, Salvador Gutiérrez Ordóñez, coordinador de la nueva Ortografía académica que publicará Espasa antes de Navidad, evita usar incluso la palabra reforma. No digamos ya revolución.

Pero más que la susceptibilidad de hablantes que se han acostumbrado a guión o quorum como otros se habían acostumbrado antes a obscuridad o Christo, lo decisivo es que, mucho más que el diccionario o la gramática, la ortografía constituye la mayor garantía de unidad del idioma: "En la inmensa extensión del mundo hispanohablante, el español presenta variedades fónicas y léxicas. Sin embargo, comparte unas mismas normas ortográficas. Por eso podemos leer a Rulfo y a Delibes como si tuvieran una misma voz". Puede que la palabra manejar no signifique lo mismo en España y en América, pero en las dos orillas se escribe exactamente igual.

Según su responsable, la nueva obra trata de ser razonada y exhaustiva -tendrá 800 páginas, casi cuatro veces más que la última, de 1999-, pero también simple y legible. Y sobre todo "coherente" con los usos de los hablantes y las reglas gramaticales. De ahí la pertinencia, dice, del consenso panhispánico perseguido por la comisión que ha representado a las 22 Academias de la Lengua Española de todo el mundo. El miércoles pasado, esa comisión, reunida en San Millán de la Cogolla (La Rioja), echó el cierre a la nueva Ortografía de la lengua española. A falta de su ratificación definitiva el próximo día 28 en la Feria del Libro de Guadalajara (México), Gutiérrez Ordóñez, sentado en la biblioteca donada a la RAE por Dámaso Alonso, repasa una obra que en unos casos "legisla" y en otros solo "orienta", pero que, pese a la sorpresa que puedan provocar algunas de sus "innovaciones", tiene cuatro pilares: "El uso, las autoridades (es decir, la literatura), la evolución de la lengua y la coherencia gramatical". Nada que ver con la incendiaria propuesta de García Márquez de jubilar la ortografía, "terror del ser humano desde la cuna". La ge y la jota siguen ahí; las haches rupestres, también. Algunas cosas, sin embargo, cambian.

- La i griega se llamará ye. Cosas del panhispanismo: América pierde la be alta y España, la i griega. Hasta ahora, algunas letras del alfabeto recibían varios nombres: be, be alta o be larga para la b; uve, be baja o be corta, para la v; uve doble, ve doble o doble ve para la w; i griega o ye para la letra y. La nueva Ortografía propone un solo nombre -"sin apellidos"- para cada letra: be para b; uve para v; doble uve para w; ye para y (en lugar de i griega). Según el coordinador del nuevo texto, el uso mayoritario en español de la i griega es consonántico (rayo), de ahí su nuevo nombre, frecuente en muchos países de América: "También decimos yeísmo". Por supuesto, la desaparición de la i griega afecta también a la i latina, que pasa a denominarse simplemente i.- Ch y ll ya no son letras. Desde el siglo XIX, las combinaciones de letras ch y ll eran consideradas letras, pero ya en la Ortografía de 1999 pasaron a considerarse dígrafos, es decir, "signos ortográficos de dos letras". Sin embargo, tanto ch como ll permanecieron en la tabla del alfabeto. La nueva edición los suprime "formalmente". Así, las letras del abecedario pasan a ser 27.

 

- Solo en casa, ambiguo pero sin tilde. Hasta ahora, el acento gráfico indicaba la diferencia de uso de formas como este y solo. Pero ya desde 1959 las normas ortográficas limitaban la "obligatoriedad del acento gráfico" a las situaciones de posible am bigüedad (Dijo que ésta mañana vendrá / Dijo que esta mañana vendrá; Pasaré sólo este verano / Pasaré solo este verano). Dado que "esos casos son muy poco frecuentes y se resuelven fácilmente por el contexto", la nueva Ortografía indica que "se puede no tildar el adverbio solo y los pronombres demostrativos". Eso sí, no se "condena" su uso si alguien utiliza la tilde. La RAE, no obstante, lleva ya décadas predicando con el ejemplo y, desde 1960, en sus publicaciones no pone tilde en ninguno de esos casos. Desde hace algunas semanas, este periódico tampoco.

- Un guion puede tener un goya, pero no una tilde. De los 450 millones de hablantes del español, unos pronuncian como diptongo lo que para otros funciona como hiato, por eso la RAE permitía la escritura con tilde a "aquellas personas que percibieran la existencia de hiato". Se podía, por tanto, escribir guion-guión, hui-huí, riais-riáis, Sion-Sión, truhan-truhán, fie-fié... La nueva Ortografía considera que estas palabras son "monosílabas a efectos ortográficos" y que, se pronuncien como se pronuncien, deben escribirse siempre sin tilde.

- 4 o 5 y no 4 ó 5. Las viejas ortografías se preparaban pensando en que todo el mundo escribía a mano. La nueva, entre tanto, no ha perdido de vista los ordenadores. Hasta ahora, la conjunción "o" se escribía con tilde cuando aparecía entre cifras (4 ó 5 millones). Sin embargo, los teclados de las computadoras han eliminado el peligro de confundir la letra o con la cifra cero. Y donde no hay peligro no hay señal de peligro.

- Gran premio de Catar. Aunque no siempre lo fue, como recuerda el coordinador de la nueva ortografía, la letra k ya es plenamente española, de ahí que se elimine la q como letra que representa por sí sola el fonema /k/: "En nuestro sistema de escritura, la letra q solo representa al fonema /k/ en la combinación qu ante e o i (queso, quiso). Por ello, la escritura con q de algunas palabras (Iraq, Qatar, quórum) representa una incongruencia con las reglas". De ahí que pase a escribirse ahora: Irak, Catar y cuórum. ¿Y si alguien prefiere la grafía anterior? Deberá hacerlo como si se tratase de "extranjerismos crudos": quorum, en cursiva y sin tilde. Los nombres propios, sin embargo, quedan excluidos. Llegará, pues, el día en que leer Qatar sea como leer London.

- La ex del golfo de México. Dadas las continuas dudas que provoca la colocación de las mayúsculas, la nueva Ortografía ha optado por un criterio claro: "Se eliminan de los términos genéricos que se anteponen a los nombres propios (golfo de México, calle Felipe IV)". Además, la partícula ex se homologa al resto de prefijos, es decir, "se escribirán unidos a la base cuando sea una palabra simple (exmarido, antisocial, proamericano)" y separados cuando "afectan a bases léxicas compuestas (ex capitán general, pro derechos humanos)".

Los niños que se mueren

Los niños que se mueren

 

Los niños que se mueren
pueden elegir entre saltar durante el día sobre camas de
          hormigón dulce, o comerse las sábanas muy lento, con
          los ojos cerrados y felices.
El privilegio de la franela. Dos centésimas de miedo para
          que suelten su mano: por la avenida se agarran de la
          punta de mis dedos, mordiéndome, mamá.
Ya no tengo piernas y canto muy bajito, buscando en un lugar
          cerca de mi padre, así que ellos me hacen compañía
          antes de llegar a casa.
Qué alegría en el vestíbulo: soy tan blandita que no puedo
          morir.
Tengo amigos sin sueño ni pijama. Huelen a víspera de
          festivo, y convierten los termómetros en un cuento de
          buenas noches, y han muerto y sin embargo
confían en enero igual que en las ventanas y la voz de la
          nieve.
Así es la vida de los niños que se mueren. Acolchada. Muy
          dulce. Es tan bello extinguirse siendo niño...

Elena Medel. Tara, 2006

Spring Swan, de Charles Bukowski (1920-1994)

Spring Swan, de Charles Bukowski (1920-1994)

Swans die in the Spring too
and there it floated
dead on a Sunday
sideways
circling in current
and I walked to the rotunda
and overhead
gods in chariots
dogs, women
circled
and death
ran down my throat
like a mouse,
and I heard the people coming
with their picnic bags
and laughter,
and I felt guilty
for the swan
as if death
were a thing of shame
and like a fool
I walked away
and left them
my beautiful swan.

 

 

También en primavera mueren los cisnes
y ahí flotaba
muerto un domingo
girando de lado
en la corriente
y fui hasta la rotonda
y distinguí
dioses en carros,
perros, mujeres
que giraban,
y la muerte
se me precipitó garganta abajo
como un ratón,
y oí llegar a la gente
con sus canastos de camping
y sus risas
y me sentí culpable
por el cisne
como si la muerte
fuese algo vergonzoso
y me alejé
como un idiota
y les dejé
mi hermoso cisne.

Nocturno

Nocturno

Retrato de Juan Ramón Jiménez. Joaquín Sorolla.

 

Aún soñaba en las dulzuras de esta tarde.
Estoy solo; mis amores están lejos;
y mi alma que se muere de tristeza,
de nostalgia y de recuerdos,
se sumía fatigada
en la bruma de los sueños.

Esta tarde han florecido
los vergeles de los cielos;
los crepúsculos pasados fueron grises
cual monótonos crepúsculos de invierno.
Esta tarde renació la primavera:
los velados horizontes descubrieron
sus aldeas indecisas;
hubo rosas y violetas en lo azul del firmamento,
hubo magia fabulosa de colores y de esencias;
fue un crepúsculo de aquellos
de las dulces primaveras que mi alma
ve vagar en sus recuerdos.

En la nada flotó un algo de profundas transparencias
y los giros de las brisas, un momento
dibujáronse temblando;
una onda ensombrecía los misterios
de la tarde...
En el cielo religioso
las estrellas del crepúsculo entreabrieron;
y mi alma se perdió en la vaga bruma
de los últimos jardines melancólicos y quietos...

Aun soñaba en las dulzuras de esta tarde.
Estoy solo; mis amores están lejos.

He entreabierto mi balcón:
por oriente ya la luna va naciendo;
las fragantes madreselvas
dan al aire de la noche las unciones de sus frescos
y balsámicos perfumes;
están tristes los luceros.
En mi oído vibra el ritmo de las voces que se aman.
Me da horror de estar a solas con mi cuerpo...
El silencio me contagia;
estoy mudo..., en mis labios no hay acentos...
Me parece que no hay nadie sobre el mundo,
Me parece que mi cuerpo
se agiganta; siento frío, tengo fiebre,
en la sombra me amenazan mil espectros...

He sentido que la vida se ha apagado
sólo viven los latidos de mi pecho:
es que el mundo está en mi alma;
las ciudades son ensueños...

Sólo turba la quietud solemne y honda
el temblor de los diamantes de los cielos.
Estoy solo con mi alma
que se muere de tristeza, de nostalgia y de recuerdos.

¿A quién cuento mis pesares?
Me da miedo de turbar este silencio
con sollozos. ¡Si escuchara algún suspiro!
¡Mis amores están lejos!

Por los árboles henchidos de negruras
hay terrores de unos monstruos soñolientos,
de culebras colosales arrolladas
y alacranes gigantescos;
y parece que del fondo de las sendas
unos hombres enlutados van saliendo...
Los jardines están llenos de visiones;
hay visiones en mi alma..., siento frío,
estoy solo, tengo sueño...
Los recuerdos se amontonan en mi mente,
los suavísimos recuerdos
de las tardes que me dieron sus colores,
sus esencias y sus besos.
¡Son tan dulces esas tardes de la tierra!,
(¡ah, las tardes de los cielos!)

Ya la luna amarillenta
va subiendo.
Mis pupilas, anegadas por el llanto,
se han cuajado de luceros.
Siento frío...¡Quién pudiera
dormitar eternamente en su ensueño,
olvidarse de la tierra
y perderse en lo infinito de los cielos!
Llega un aire perfumado, caen mis lágrimas;
estoy solo; mis amores están lejos...

 

Juan Ramón Jiménez. Rimas, 1902.

Juan Ramón Jiménez

Juan Ramón Jiménez

Documental de 56 minutos de duración sobre la vida y la obra de Juan Ramón Jiménez. Producido por rtve.

http://www.rtve.es/mediateca/videos/20091021/creadores-del-siglo-juan-ramon-jimenez/609717.shtml

Enlace a una página sobre Antonio Machado

Enlace a una página sobre Antonio Machado

    Publicamos el enlace a una página sobre Antonio Machado que puede resultar interesante por su sencillez y corrección.Tiene un adecuado enfoque didáctico, está bien estructurada y recoge una buena selección de textos. Incluye al final un cuestionario de autoevaluación.  

      http://www.auladeletras.net/comprender/MACHADO/menu.htm

Los caballos de Chauvet

Los caballos de Chauvet

Sobre las sorprendentes imágenes de caballos de la cueva de Chauvet trata el segundo capítulo del libro Autobiografía sin vida de Félix de Azúa. "Entre el niño que pudo ver bisontes y caballos en los muros de su hogar y aquel que nunca los vio, hay una separación inicua. La que hoy separa a un guerrero congoleño de siete años armado con una kalashnikov, de su coetáneo que lo está viendo en la pantalla" (p. 36).

Leyendo esto me da por pensar que no sabemos si alguna vez llegarán a formar parte del mar de las imágenes que nos conforman –espero que no- las caras que dicen ver en el muro de una casa de Bélmez un puñado de tontos listos más o menos espontáneos, más o menos organizados, a los que acaba de unirse, al parecer (http://www.ideal.es/jaen/v/20100604/provincia/destinan-cerca-millon-euros-20100604.html) otro con manejo de dinero público. Habrá que esperar.

La ladrona de libros

La ladrona de libros

LA LADRONA DE LIBROS de Markus Zusak, editorial Lumen.

En este libro la Muerte narra la historia de una niña alemana, Liesel Meminger. Era hija de un comunista y su madre se vio obligada a buscarles, a ella y a su hermano pequeño, una familia de acogida. En al trayecto hacia esa supuesta vida mejor, la muerte se llevó a su hermano y Liesel robó su primer libro.
Liesel encontró en Hans algo más que a un padre de acogida. Este le enseñó a leer entre botes de pintura y notas de un acordeón que era algo más que un instrumento. Era guerra, amistad, música, muerte y promesas.
En el transcurso de la novela, Liesel establece una gran amistad con Rudy, juega al fútbol, golpea a un chico en el patio del colegio, roba manzanas... Y crece, mientras que su pasión por la lectura también lo hace. Las palabras se tornan valiosas y poderosas, la ayudan a conocer la realidad, la acompañan al sótano donde ocultan un judío, amortiguan el sonido de las bombas... y, por encima de todo, las palabras son capaces de salvarle la vida.

La ladrona de libros es una novela conmovedora que te permite adentrarte en la Alemania nazi de forma que todo se torna cercano a ti. Es un relato en el que se muestran ambos rostros de una nación. Y eso, en cierto modo, hace que esta historia sea mucho más interesante y real, ya que en ella el autor recopila testimonios que su propia madre le contó de una Alemania que ella misma contempló desfallecer poco a poco, junto con millones de personas que la abandonaron para siempre de la mano de una Muerte que también puede ser delicada y apacible.

Cristina 1º Bach. AB

Filosofía

    Una noticia apócrifa refiere que un joven que aspiraba a un futuro bien acondicionado se encaminó a la Academia de Platón, con el fin de curtir su espíritu. Durante horas, oyó a aquella venerable boca referirse a la inmortalidad de las almas, al recuerdo de nacimientos pretéritos y al demiurgo que modela la materia como si fuera la greda de una vasija. Concluida la perorata , el neófito inquirió con desaliento: " Maestro, ¿y de qué sirve toda esta filosofía?". Platón hizo venir a un criado y ordenó que se entregara una moneda de plata al joven. "Ahí tienes - le dijo - : venías a esta escuela en busca de provecho y ya lo has obtenido. Ahora puedes marcharte". Según el testimonio de Diógenes Laercio, Platón disponía de una desahogada fortuna que le permitía decorar su casa con abrumadoras alfombras y consolar a sus alumnos descontentos mediante el dinero: yo, que no puedo compararme al maestro ni fuera ni dentro del bolsillo, debo resignarme a respuestas mucho menos vistosas cuando alguien me pregunta por la utilidad de la filosofía. Ante aquellos delineantes de sistemas educativos que desde su sede en Madrid se disponen una vez más a borrar a la filosofía de los planes del futuro empleando el argumento de que el espacio que ocupa no es congruente con su valor real, no puedo sino inclinar la cabeza y concederles la razón: en efecto, la filosofía no es útil, y a tales efectos jamás competirá con el teléfono móvil, el depilador eléctrico y el enchufe trifásico, que a pesar de su modestia sirven para hacernos la vida más feliz y llevadera.
Después de una brega larga y penosa, las distintas corporaciones de filósofos de nuestro país han logrado arrancar concesiones al gobierno que miradas de lejos o con gafas de la amargura podrían parecerse demasiado a migajas de pan, pero bueno, también las migas son útiles, como se decía Pulgarcito siempre que regresaba a casa para desesperación de sus hermanos. Por fin se sostendrá contra los vientos adversos la asignatura homónima en primero y segundo de bachillerato, bien que con un horario raquítico que no satisfará a muchos estómagos, y gracias a Dios o a cualquiera de sus sucursales ( a Santo Tomás de Aquino, patrón del pensamiento ), desaparecerá esa asignatura de título de mármol, Educación para la Ciudadanía, que no hubiera desentonado en esas fábulas color cemento que imaginó Orwell. La Asociación Andaluza de Filosofía, a alguna de cuyas reuniones he asistido, está todavía desorientada ante tanta rectificación y descalabro y tachadura, y no se sabe si aceptará los últimos apaños del Gobierno, probablemente porque sospecha que mañana mismo serán desbaratados por un nuevo cambio de destino. Por lo demás, si quien ha concertado todo este carnaval pretende que la filosofía no es útil y que por eso se merece la expulsión de las escuelas para ser condenada a vagar por las encrucijadas, no podemos quitarle la razón: claro que no es útil, como no es útil La Iliada, ni son útiles las cabezas de la Isla de Pascua, ni los escorzos de Miguel Ángel, ni es útil un edificio farragoso y escuálido como la Sagrada Familia de Barcelona. En los animales, no existe acto que no disculpen la reproducción, la nutrición, la sobrevivencia; la inutilidad, otro nombre del libre albedrío, es puramente humana.

                                                Luis Manuel Ruiz

  (Artículo enviado por el Departamento de Filosofía. Gracias, compañeros) 

Conversación en La Catedral

Conversación en La Catedral

    Desde la puerta de La Crónica Santiago mira la avenida Tacna, sin amor: automóviles, edificios desiguales y descoloridos,esqueletos de avisos luminosos flotando en la neblina, el mediodía gris.¿En qué momento se había jodido el Perú? Los canillitas merodean entre los vehículos detenidos por el semáforo de Wilson voceando los diarios de la tarde y él echa a andar, despacio, hacia la Colmena. Las manos en los bolsillos, cabizbajo, va escoltado por transeúntes que avanzan, también, hacia la Plaza San Martín. Él era como el Perú, Zavalita, se había jodido en algún momento. Piensa: ¿en cuál?

  Conversación en La Catedral, capítulo I; Mario Vargas Llosa; Arequipa (Perú),1936

 

Títulos disponibles en la biblioteca: 

  • Los cachorros ( Salvat)
  • La ciudad y los perros ( Seix Barral)
  • Historia de Mayta ( Seix Barral)
  • La casa verde ( Seix Barral)
  • Pantaleón y las visitadoras ( Seix Barral)
  • La fiesta del Chivo ( Alfaguara)
  • Conversación en La Catedral ( Bibliotex)
  • Los jefes/ Los cachorros ( Seix Barral)