Facebook Twitter Google +1     Admin

Se muestran los artículos pertenecientes a Febrero de 2014.

Ganador postobligatoria 2º Premio

20140204142626-images.jpeg

Manuel Caballero Alba 1º SMR

 

 

Era una noche lluviosa de abril, y desde el sendero se vislumbraba una luz al fondo del bosque. El chico se puso su capucha, se frotó las manos y emprendió el camino. Buscaba esa cara que se le aparecía todas las noches en sueños. No sabía por qué, pero la cara, esa cara, provocaban en él un efecto raro, era mezcla de terror y curiosidad. Esa cara pertenecía a una chica pelirroja de unos dieciocho años, más o menos de su edad, que incesantemente parecía hacerle gestos con las manos señalando el final del sendero.

El chico siguió adentrándose en el camino dejando a un lado un laberinto de árboles y arbustos y a otro lado un espeso follaje que a la luz de la Luna parecía una niebla blanca y lechosa sin fin.

Continuó su camino pensando si esa chica pelirroja podía ser el motivo de su insomnio. Eran seis noches seguidas los que recodaba que llevaba ya levantándose exaltado y sudoroso en mitad de la noche.

El camino parecía ir abriéndose y llegando a su fin y aunque el sentimiento de angustia crecía, su curiosidad crecía aún más. Al fin alcanzó a ver el final del camino. A lo lejos vio una tirada en una cuneta del sendero. Se acercó aterrorizado le quitó una manta que la cubría y observó aterrado el cadáver de una chica en estado de descomposición. Lo siguiente que recordaba fue el levantarse exaltado en la cama. Todo había sido un sueño.

No contó nada a nadie, nunca volvió a coger por esa parte del bosque. Cuatro días después, escuchando las noticias en el salón de su casa vio la foto de una chica desaparecida en esa zona hacía dos años. Nunca habló del tema.

04/02/2014 14:26 bibliojanda #. Concursos No hay comentarios. Comentar.

Ganador postobligatoria 1º Premio

20140204143739-hablandoenserie-la-cupula.jpg

Había una vez una persona llamada Eón que empezó a caminar por un sendero oscuro. Iba hacía una ciudad llamada Niebleña. El nombre de la ciudad era así porque una vez al año durante una semana,, que siempre era la semana 26 del año, se cubría totalmente de niebla muy densa. Durante esa semana, el caos reinaba sobre las calles de tal manera que la policía y el ejercito no podían hacer nada. Eón, que era un científico muy importante, decidió ir a Niebleña por el sendero oscuro, que era la única ruta. Cuando llego al puente que llevaba hacía Niebleña, se encontró con un ciudadano que salía de la ciudad. Eón habló con él y le dijo que faltaban dos días para la semana caótica, que es como la llamaban allí. Eón no se atemorizó, ya que había ido a Niebleña a investigar el origen de la niebla densa. Niebleña era un laberinto, muchas callejuelas sin salidas, y calles de trazos irregulares que dificultaban el estudio de las calles. Eón pasó tranquilamente los dos días. Niebleña era una ciudad muy bonita en medio de un lago. La noche del domingo, justo antes de esa semana, estuvo pensando cómo pasar por las calles sin que le robaran. Eón llevaba unas gafas de vista térmica, de manera que no tuvo problemas en esquivar a la gente. Cuando llegó al lago miró al fondo y vio que el agua estaba muy caliente. Se puso un traje de buzo y vio unas esporas que tenían la capacidad de calentarse, la que produjo que el agua se calentara y se evaporara. Desde entonces, la única idea que se le ocurrió a Eón fue la de crear una cúpula gigante que protegiera la ciudad de la niebla. Cada vez que pasa esa época, esa semana, se ve desde los bordes del lago una gran cúpula que ilumina el lago y protege la ciudad de esa niebla. La ciudad pasó a llamarse Eónica en honor a Eón e hicieron una estatua en su honor. Así termino la historia de Eón y Niebleña, Que se pasó de generación en generación porque nunca más se volvio a ver la ciudad.

                                                     FIN

 José Flor González, 1º bach AB

04/02/2014 14:37 bibliojanda #. Concursos No hay comentarios. Comentar.


Ganadora primer ciclo de la ESO 1º Premio

20140204144010-images.jpeg

Lola Castro Dávila 1ºC

 

 

Un Gran Susto

 

Cuando yo era pequeña me divertía tanto jugando en el campo. Mi abuelo y yo jugábamos a hacer un sendero en el que poníamos pistas y así mis primos, que venían por la tarde, tenían que llegar hasta el sitio que le dijéramos. Mi abuelo y yo reíamos mucho porque parecía un laberinto. Un día llegaron mis primos y construyeron el juego antes, lo pusieron tan difícil que hasta se hizo de noche y con la niebla no se veía nada. Yo, muerta de miedo le pregunté a un vecino, que estaba cerca de casa de mis abuelos, que por dónde se iba. Él, muy amable, me dijo que me acompañaba a la casa. Cuando llegué allí, mi abuelo, asustado, me dio un gran abrazo y mis primos llorando nunca jamas hicieron ese horrible sendero. Pero ahora que soy más mayor y madura, mi abuelo me recuerda ese suceso y al final todos nos reímos, cuando voy ahora al campo, siempre me acuerdo de ese columpio, de esos árboles tan bellos que plantó mi gran abuelo y ahora, mis primos y mi hermano pequeño juegan a eso, lo que pasa, es que mi abuelo les advierte que no pongan los senderos tan difíciles, pero aún así yo siempre voy con mi hermano para acompañarle y protegerle. ¡Qué buenos momentos pasaba allí! Mi infancia ha sido una gran y tremenda aventura, llena de miedos, lágrimas, sonrisas y alegrías. Pero sobre todo no la cambiaría por nada en este mundo.



04/02/2014 14:40 bibliojanda #. sin tema No hay comentarios. Comentar.

Mención Especial Primer Ciclo de la ESO

20140218143206-images.jpeg

Paulo Espinosa Rubio 2ºD

 

 

Atrocidades de la guerra

 

Me desperté en aquel laberinto de cuerpos sangrientos, enseguida recobré el conocimiento. Estaba en la guerra y había sido alcanzado por una bala que me dejó inconsciente. Conseguí levantarme y encontré un enemigo herido. No pensé en otra cosa que ayudarlo y llevarlo a la enfermería. Caminamos por un sendero en el que de vez en cuando era invadido por la niebla. Mi nuevo amigo se quejaba bastante y nos atraparon. Fuimos condenados cada uno por nuestros respectivos generales a una muerte lenta. Nos metieron en el mismo calabozo. A la mañana siguiente mi amigo amaneció fallecido. Me pegó un bajón que me hizo pensar en una salida. Distraería a los guardias con el cuerpo y aprovecharía para escapar. Así lo hice, tiré al cuerpo contra las rejas y los guardias abrieron la puerta. Era mi turno. Le metí un empujón a cada guardia y salí corriendo del cuartel general. Saltó la alarma y encontré un búnquer en el que esconderme. Un soldado entró y lo maté sigilosamente. Me puse su ropa y nadie sospechó. Estuve escondido hasta que acabó la guerra y entonces salí de mi escondrijo pero yo no sabía que me buscaban y me atraparon. Pasaron los días y llegó mi hora. Atado de manos y pies un soldado me apuntaba. Mi muerte fue instantánea. Tras ese sonido potente lo vi todo blanco y subí al cielo que es el lugar maravilloso donde he escrito este microrelato de mi muerte.

18/02/2014 14:32 bibliojanda #. Concursos No hay comentarios. Comentar.

Mención especial primer ciclo de la ESO

20140218143454-14772-tam-gde-zhivut-chudovishha-monstr-les-derevo-1600x1200-www.gdefon.ru-.jpg

Sam recogía sus cosas irritada harta de soportar a los mismos imbéciles todo el día. Al salir del edificio, paró en seco y apretó los puños. No quería volver a casa, quería estar sola y que todo el mundo le dejara en paz, que dejaran de hacer como si realmente se preocuparan por ella. Mientras se perdia en el laberinto que eran sus pensamientos, en ese momento echó a correr hacia el sendero que llevaba al bosque. Caminó durante bastante tiempo, hasta quedarse exsahusta, levantó la cabeza y se vió sola en el bosque, completamente desorientada. Una espesa y agobiante niebla había caído sobre toda la ciudad en cuestión de minutos.

Sam se sentó en el suelo, encogió las piernas y apagó sus brazos sobre ellas, no sabía que hacer. De repente un destello de luz le sacó de sus pensamientos. Vio unas pequeñas criaturas, sorprendido se levantó y alzó el brazo para tocarlo, pero dasaparecióy apareció unos metros más allá. Sintió como si una voz hablase, una voz tierna y cariñosa. Cuando dejó de oirlo sonrió, abrió las manos y la criatura se posó en ellas. Sam pronunció: Gracias; y después todo se volvió negro. Despertó lentamente y miró a su alrededor, estaba en la puerta del edificio, apoyada en la pared. Sin comprender lo que había ocurrido se incorporó y comenzó a caminar hacia su casa, con una sonrisa.

18/02/2014 14:34 bibliojanda #. Concursos No hay comentarios. Comentar.


Blog creado con Blogia. Esta web utiliza cookies para adaptarse a tus preferencias y analítica web.
Blogia apoya a la Fundación Josep Carreras.

Contrato Coloriuris